Computación espacial: ¿el siguiente paso de la digitalización empresarial?

Computación espacial: ¿el siguiente paso de la digitalización empresarial?

Computación espacial suena a algo muy complejo, pero si decimos que tiene que ver con la realidad virtual y la realidad aumentada de los videojuegos o con el famoso metaverso que quiso impulsar Meta seguro que ya resulta más fácil hacerse una idea de lo que es.

Aunque, al menos por ahora, no haya cristalizado ese mundo virtual paralelo soñado por Mark Zuckerberg, algunas de las tecnologías sobre las que se apoyaba sí han seguido evolucionando, dejando ver además aplicaciones prometedoras en el ámbito empresarial.

Es el caso de la computación espacial, señalada por Gartner como una de las tendencias tecnológicas estratégicas del año pasado.

¿Qué es la computación espacial?

La Spatial Computing o computación espacial es un paradigma tecnológico que integra objetos físicos y contenidos digitales dentro de un mismo marco de referencia, ampliando la interacción más allá de los formatos bidimensionales propios de las pantallas convencionales.

Para ello, recurre a sistemas de reconocimiento espacial y tecnologías como la realidad aumentada, la realidad virtual o la realidad mixta, que permiten superponer información digital en el entorno físico (vinculándola a objetos o ubicaciones concretas) o construir espacios virtuales con los que interactuar.

Todo esto ofrece muchas posibilidades para las empresas. Vemos algunos ejemplos:

  • Un técnico podría ver instrucciones superpuestas sobre la máquina que está reparando.
  • Un diseñador tendría la oportunidad de examinar un prototipo tridimensional a tamaño real.
  • Un operario logístico podría recibir indicaciones vinculadas a una ubicación determinada dentro del almacén de la empresa.

Más que una nueva forma de visualizar información

La computación espacial necesita dispositivos capaces de captar el entorno y mostrar contenidos digitales vinculados, pero no ha de depender forzosamente de cascos futuristas o equipos especialmente complejos.

Puede utilizarse mediante gafas de realidad aumentada, pero también a través de smartphones, tabletas u otros sistemas de visualización dotados de cámaras, sensores y software de mapeado y seguimiento espacial.

Lo verdaderamente importante no es el soporte utilizado, sino la capacidad de situar la información digital dentro del espacio físico y mantenerla vinculada a elementos concretos, de modo que, por ejemplo, una indicación pueda permanecer colocada virtualmente sobre una pieza aunque el usuario cambie de posición.

Igualmente, la representación tridimensional de una máquina puede integrarse en una sala real, conservar su escala y ser examinada desde distintos ángulos.

De ahí que una de las aplicaciones más evidentes de la computación espacial sea la asistencia técnica remota, sin olvidar tampoco sus ventajas parala formación en entornos simulados.

Diseñar antes de fabricar

Otro ámbito de la computación espacial con bastante recorrido es el diseño de productos, instalaciones o espacios.

La representación 3D facilita revisar un prototipo sin necesidad de fabricar físicamente una versión. De manera que los equipos de diseño industrial pueden comprobar proporciones, detectar interferencias o valorar diferentes configuraciones antes de pasar el proyecto a producción.

Ya hay tecnologías como Digital Twin Composer capaces de recrear instalaciones completas, con el objetivo de que se pueda recorrer una futura fábrica, probar una nueva línea de producción o testear cualquier cambio en el flujo operativo antes de ejecutarlo.

Exigencias de la computación espacial

Todo lo que estamos viendo no significa que la totalidad de las empresas que fabrican vaya a transformar sus instalaciones en espacios futuristas, porque la utilidad aparece únicamente cuando la visualización espacial resuelve un problema mejor que lo hace una pantalla convencional o una videollamada, cuando no la simple consulta del manual técnico.

Además, poder llegar a superponer indicaciones sobre un objeto físico tiene unos importantes requerimientos técnicos. De ahí que su implantación sea difícil para las industrias de a pie, con un primer obstáculo que empieza por el coste.

Sin dejar de lado tampoco que la privacidad representa otro punto delicado, ya que estos sistemas pueden registrar imágenes del puesto de trabajo y captar los movimientos y gestos de los trabajadores, con lo que eso implica. Pero, más allá de los retos que plantea su implantación, lo cierto es que la computación espacial puede ofrecer unas aplicaciones muy valiosas en algunos sectores, especialmente aquellos donde más útil resulta relacionar la información digital con el entorno físico: gran industria, reparación de maquinaria, diseño industrial, formación técnica, etc.

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