Sustainable Technology: cómo integrar la sostenibilidad en la estrategia tecnológica

Sustainable Technology: cómo integrar la sostenibilidad en la estrategia tecnológica

La preocupación por la sostenibilidad alcanza cualquier ámbito, incluyendo los productos tecnológicos, por eso nos hablan ya de equipos eficientes, nubes verdes, software capaz de reducir emisiones…

De hecho, Gartner destaca el concepto de Sustainable Technology como vector estratégico para las organizaciones. Vemos en qué consiste y cómo puede trasladarse a la realidad de las empresas, una vez despojada de la idealización característica que suele acompañar a este tipo de planteamientos.

Qué es Sustainable Technology

Gartner define la tecnología sostenible como un marco de soluciones digitales orientado a obtener resultados ambientales, sociales y de gobernanza.

Este enfoque está en sintonía con los criterios ESG, siglas en inglés de Environmental, Social and Governance. Por tanto, se va más allá del impacto ambiental, al introducir en la ecuación los efectos de la tecnología sobre las personas y la forma en que las organizaciones controlan su utilización.

En la práctica, implica apostar por tecnologías que consuman menos recursos y generen menos residuos, utilizarlas sin perjudicar a trabajadores o usuarios y gestionarlas con transparencia y cumpliendo la normativa aplicable.

Estos objetivos pueden trasladarse a la estrategia tecnológica en dos direcciones complementarias: usar la tecnología para mejorar la sostenibilidad de otras actividades y reducir el impacto de la propia infraestructura tecnológica. Esta segunda vertiente, a su vez, es mucho más compleja que optar simplemente por soluciones con una ‘etiqueta verde’, puesto que implica decidir qué recursos necesita la empresa, dónde desplegarlos y durante cuánto tiempo utilizarlos.

Un consumo energético en aumento

Según el informe Key Questions on Energy and AI, el consumo eléctrico mundial de los centros de datos creció un 17% en 2025, hasta situarse en unos 485 TWh. Y la Agencia Internacional de la Energía todavía prevé que alcance los 950 TWh en 2030, cerca del 3% de la demanda eléctrica global.

Con todo, las cifras globales pueden llevar a conclusiones un tanto tramposas, dado el contrasentido de aspirar a una digitalización masiva y a la incorporación de la IA para después ‘escandalizarse’ por la energía que consumen los centros de datos que las hacen posibles.

Además, el balance no puede limitarse a medir de manera aislada el gasto energético que conllevan la digitalización y la inteligencia artificial, ya que ambas también contribuyen a optimizar a efectos energéticos desde los procesos productivos hasta las propias redes eléctricas.

Por tanto, la cuestión no sería únicamente cuánto se consume, sino valorar la eficiencia y la utilidad obtenidas a cambio de los recursos empleados.

En el caso de los centros de datos, la UE ya exige información concreta: el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 obliga a los operadores de instalaciones con 500 kW o más de potencia TI instalada a comunicar datos sobre consumo de energía y agua, eficiencia, uso de renovables y reutilización del calor.

Cómo reducir el impacto de la infraestructura tecnológica

La auditoría previa, la apuesta por las infraestructuras adecuadas y el despliegue en la nube serían los tres vectores clave. Lo explicamos.

1-Medir antes de renovar

Antes de sustituir infraestructura habría que conocer la existente. Así, una adecuada monitorización puede descubrir servidores sobredimensionados, recursos cloud infrautilizados o aplicaciones duplicadas.

Aunque la comparación debería considerar el ciclo de vida completo, dado que sustituir equipos que todavía cumplen su función puede generar un impacto superior al ahorro energético obtenible con los nuevos.

2-Compatibilizar sostenibilidad y rendimiento en el centro de datos

El reto consiste en encontrar una infraestructura de data center que garantice disponibilidad, capacidad y tiempos de respuesta adecuados, pero que también controle su consumo de energía y agua en sintonía con los requisitos de la UE.

Los centros de datos de proximidad como el de ITRES pueden ayudar a conciliar las distintas vertientes.

Para servicios vinculados estrechamente a la actividad local, se ofrece baja latencia, atención directa y mayor visibilidad sobre la ubicación y gestión de la infraestructura. Al tiempo que la cercanía también puede facilitar el aprovechamiento local del calor generado.

Además, nuestro data center combina generación fotovoltaica y baterías de almacenamiento de grandes capacidades con sistemas avanzados de acondicionamiento térmico y control ambiental, lo que no significa que centros de datos de proximidad como el de ITRES suplan el rol de los hiperescalares ni hagan viable una repatriación masiva desde los mismos.

3-Cloud, infraestructura propia o modelo híbrido

Al hilo de los hiperescalares, la sostenibilidad no debería ser el único criterio para decidir dónde alojar cada carga. También convendría valorar el rendimiento que necesita, la sensibilidad de los datos, las garantías de continuidad y las medidas de seguridad disponibles.

Los datos más críticos requerirían un entorno privado, mientras que las cargas variables pueden aprovechar la escalabilidad de la nube pública, sin que sea necesario aplicar la misma solución a toda la infraestructura.

La clave estribaría en colocar cada carga en el sitio idóneo, y en dar respuesta a los requerimientos de cada organización. En ITRES podemos hacerlo porque ofrecemos soluciones de nube pública, privada e híbrida, lo que abre la puerta a poder armonizar seguridad, rendimiento, coste y consumo energético.

Una sostenibilidad tecnológica ‘sostenible’ en la práctica

Integrar la sostenibilidad en la estrategia tecnológica implica medir los recursos utilizados, evitar el sobredimensionamiento y elegir la infraestructura adecuada para cada necesidad empresarial.

Pero, para que la Sustainable Technology sea realmente aplicable más allá de los ámbitos regulados, debe combinarse con la seguridad, la eficiencia operativa y la viabilidad económica.

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